Palma artesanal, colorantes naturales, hilos y una máquina de coser son algunos de los materiales y el equipo con el que trabaja Doña Josefa Evelia Castillo en su taller, ubicado en el municipio de Tenancingo en el departamento de Cuscatlán. Ella es apoyada por Ciudad Mujer San Martín.

Tenancingo es un municipio que limita al norte con Suchitoto y al sur con Santa Cruz Michapa. Su patrimonio cultural es la producción de sombreros de palma, elaborados de forma artesanal. Esto ha permitido que Doña Evelia, como es conocida popularmente, trabaje desde temprana edad con la palma de coco, una técnica artesanal que se está perdiendo con los años.

Dentro del área de influencia de Ciudad Mujer San Martín se encuentra Tenancingo, unos de los municipios con los que trabaja con las mujeres de la zona. Es así como Doña Evelia llegó a Ciudad Mujer en la búsqueda de nuevas y mejores oportunidades que le permitan alcanzar su autonomía económica.

En Ciudad Mujer Doña Evelia ha sido apoyada con capacitaciones en Género y Emprendedurismo; Imagen Comercial, Escaparatismo y Costeo (aspectos básicos de la contabilidad); permitiéndole desarrollar y mejorar sus conocimientos en la fabricación de sombreros y carteras, así como las técnicas para comercializarlos.

“Ciudad Mujer es un gran apoyo para mí y estoy muy agradecida porque he llegado con mis productos a lugares donde nadie los conocía. Ahora la gente me busca y me encarga pedidos pequeños y grandes, gracias a todo lo que he aprendido. Nunca pensé que esto me pasaría a mi edad y con solo haber estudiado hasta tercer grado”, expresa con emoción Doña Evelia, quien reconoce el trabajo que Ciudad Mujer realiza en beneficio de las mujeres salvadoreñas.

Doña Evelia tiene dos grandes sueños: uno es que su taller pueda crecer y así emplear a otras mujeres de la zona y el otro es lograr obtener una casa más grande para enseñarles a niños y niñas, jóvenes y adolescentes del municipio sus conocimientos, todo con el objetivo de hacer mejores ciudadanos y ciudadanas, que puedan aprender un oficio y mejorar su calidad de vida y la de sus familias.

Evelia Castillo tiene 59 años de edad, procreó 4 hijos y es una mujer separada que vive sola en su casa. Durante el día y mientras se dedica a la fabricación de sombreros y carteras, es acompañada por sus nietos más pequeños, quienes le brindan amor y alegría durante su jornada laboral.