Santa Rosa de Lima, La Unión. Septiembre de 2018. La ganadería es una actividad en la que participan más hombres que mujeres, pero en el oriente del país,  la emprendedora Santos Torres demuestra que este no es un terreno vedado para que las salvadoreñas se desempeñen y estén al frente. Desde hacía tiempo quería dedicarse a la ganadería, una aspiración que convirtió en realidad con el financiamiento otorgado por Ciudad Mujer a través del programa Fondo Mujer para emprendedoras.

Santos es una usuaria de la sede de Ciudad Mujer Morazán, centro donde antes de obtener el crédito de Fondo Mujer, había recibido atención en el módulo de Salud Sexual y Reproductiva. Especialmente valora el aprendizaje que le han dejado diferentes capacitaciones y asesorías impartidas a través del módulo de Autonomía Económica, pues considera que estas le han traído beneficios en el manejo de su negocio.

Esta emprendedora ha aprovechado los conocimientos que ha adquirido, por citar un ejemplo, uno de las primeras formaciones que recibió en Ciudad Mujer Morazán fue en la Escuela de Capacitación Agrícola (ECA), y gracias a ello hizo un huerto para autoconsumo en su casa.

Santos ha continuado recibiendo los servicios de Ciudad Mujer, entre ellos el otorgamiento de un crédito del programa Fondo Mujer -creado especialmente para facilitar préstamos a las emprendedoras en condiciones más accesibles-; una iniciativa interinstitucional creada por la Secretaría de Inclusión Social (SIS), con financiamiento de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS), y el apoyo de ONU Mujeres y el Banco de Desarrollo de El Salvador (BANDESAL).

Fondo Mujer se desarrolla en los centros Ciudad Mujer de Usulután y Morazán, desde 2016, pero inicialmente no contemplaba a la ganadería como uno de los rubros para el otorgamiento de créditos; no obstante, bajo la óptica de Ciudad Mujer, los servicios y atenciones que se prestan deben adecuarse a las realidades y necesidades de las mujeres, fue así que se hicieron las adecuaciones necesarias para entregar a la emprendedora Santos el dinero solicitado. Gracias a esos fondos, ella compró una pequeña cantidad de vacas, como había deseado hacía tiempo.

La inversión hecha en la compra de los animales ahora rinde frutos a nivel económico, pero también a nivel personal y emocional, específicamente. “He ido empapándome más de la ganadería, y soy feliz de hacer lo que me gusta”, asegura Santos.

Con sus nuevos conocimientos y los servicios obtenidos a través de Ciudad Mujer, Santos se siente una mujer segura y consciente de su aporte a la economía, al hogar y a su comunidad; en resumen, ha logrado el empoderamiento que Ciudad Mujer procura dar a las mujeres con su atención y oferta de servicios especializados.

Santos trabajaba mucho junto a su familia, pero su eficiencia y dedicación al trabajo ha hecho posible que cree ya una primera fuente de empleo, pues cuenta con una persona contratada para el cuidado del ganado. Ella continúa al frente del trabajo, pendiente de todo lo que se hace, pues aunque la venta de la leche de vaca es la base su negocio, también elabora queso, requesón y cuajada para su comercialización también.

La protagonista de esta historia es una de tantas salvadoreñas que comienza a trabajar con los primeros rayos del sol. El esfuerzo físico de su labor es grande, tanto como su aspiración de hacer crecer su negocio. Ciudad Mujer le ha abierto oportunidades; siempre es de las primeras en asistir a asesorías sobre negocios, capacitaciones en derechos de las mujeres y participaciones en ferias de emprendedoras.

“Por medio de Ciudad Mujer nos capacitan para que sepamos que debemos ser respetadas en la sociedad; como mujeres podemos sacar adelante a nuestra familia, la comunidad y a todo el país”, asegura doña Santos.